Bien, casi lo logramos.
Donald Trump, no, no es candidato republicano a la
presidencia de los EEUU, eso hasta esta fecha 2 de marzo del año 2016.
Pero cerca está de serlo, en parte, gracias a que
respondimos a todas y cada una de sus provocaciones.
El tipo lleva manteniendo una estrategia de campaña hacia
dentro del partido republicano diciéndoles a ellos, los republicanos, lo que
quieren oír (igual que haría todo precandidato en cualquier partido político
del mundo). Sí, efectivamente menciona que pondrá en orden la migración ilegal
de latinos y mexicanos, que mejorará la economía estadounidense repatriando las
manufacturas que hacen empresas americanas en los países emergentes, siempre
exageradamente, pues sí, pero no es a nosotros a quienes nos está hablando, es
a los republicanos.
A los republicanos les fascina especialmente el papel de
potencia económica y militar así como el poder de influencia de EEUU en el
contexto mundial, así que, cuando ven que reaccionamos, pataleamos, nos
enojamos, y respondemos a las provocaciones de Donald Trump, ellos no valoran
si acaso las palabras de él tienen razón, sino que les agrada la reacción que
causan sus palabras en los latinos y mexicanos, pues si nos mostramos tan
afectados por cada cosa que él dice, razonan que si el mexicano se siente
afectado por su propuesta migratoria, entonces es porque la propuesta de Donald
Trump bien pudiera poner orden precisamente en el tema migratorio.
Pues no tengo mucho mas que decir, mas que me danh ansias la
conveniencia de los medios de comunicación mexicanos (principalmente Televisa y
TV Azteca) por los personajes escandalosos, eso, a pesar de que vayan en contra
del interés nacional.
Y, esta situación me recuerda una reacción bien graciosa de
un personaje de la misma TV mexicana
Un señor (Don Ramón) hablaba con un niño (El Chavo del ocho)
sobre los tontos y sus tonterías, entonces llegaba otro niño (Kiko) y decía:
“me hablaban”?
Donald Trump les habla a los republicanos de los malévolos
mexicanos, y llegan los personajes, políticos y medios de comunicación
mexicanos y dicen: ¿me hablaban?
De gracioso, gracioso es.
Lo que no se es si ponerme a reír o a llorar.
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